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CARTA A RICARDO MARQUÉS DE ACONTRAMANO
Asamblea Ciclista de Sevilla
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Querido Ricardo:
Esta ciudad cainita está obligando a la gente a tomar posturas blanco o negro que nos dejan fuera a los que tenemos matices o posturas no tan redondas ni tan PP /PSOE. Miremos donde miremos (conversaciones, canales locales de tv), el jodido bipartidismo hace sospechosas las opiniones y planamente duales. Pasa con el metro, con la Encarnación, con la Piel Sensible, con la nunca terminada Alameda.
La Avenida está mejor que antes con los coches, pero no está óptima. Uno anda por la Avenida con la amenaza del gran tranvía y unas vías no aptas para tacones. Habiendo mini autobuses eléctricos (por la Encarnación se les ve sigilosos) hay que cuestionar las serpientes grises de acero que son los tranvías que cuando se cruzan dos no dejan de peatonal prácticamente nada. La peatonalización perfecta es aquella que permite a una pareja, a una familia andar del brazo comiendo pipas y mirando y parando lo que haya que mirar. Si hay que cuidar por dónde se anda, será que la peatonalización es semi, no está completa.
Algo así pasa en Sevilla por todas las aceras donde hay acera bici. De haber habido más educación y otra cultura (no reivindicativa), las bicicletas hubieran respetado ese transporte todavía más sostenible que la bicicleta, que son las piernas humanas, que son personas andando. Cuando en su escrito el Defensor Chamizo recuerda este punto, el Defensor está, tan de cajón, francamente brillante. De pronto la ciudad recibe (por las buenas o por las malas) un objeto (el mal llamado carril-bici) con el que nadie ha sabido qué hacer. Las bicicletas se pasan tela. Es normal verlas a menos del metro de distancia debida a personas o portales, es normal verlas por aceras inferiores a cinco metros.
Y aquí hay doble lenguaje y mucha discriminación, porque todavía en niños o señoritas en bicicleta por Tetuán o Sierpes la estampa se aguanta (hay mucho voyeur de piernas femeninas), pero no en tíos hechos y derechos a toda o media máquina. Digan lo que digan machismos y ordenanzas, en ese ciclismo miedoso con los coches está la perdición de la bici, y las mujeres conscientes debieran no prestarse al juego de una indulgencia con ellas que con los varones no se tendrá nunca. La bicicleta madre coqueta y presumida hace tanto daño o más a nuestra imagen por las aceras que la bicicleta macha y orgullosa. Las dos perjudican a la ciudad alegre y confiada que podría pasear sin mirar qué carril de pronto invadido se invade.
Es la hora de exigirle a un Ayuntamiento que, renunciando a sancionar, nos perjudica a todos y, con su política de carriles, está dividiendo artificialmente a la población. ¿No somos tú, Ricardo, y yo a la vez automovilistas, ciclistas y peatones? ¿A qué viene la ciudad de los bolardos y separaciones verticales que admiten rizando el rizo carriles turísticos, carriles caballos, carriles mercancías y carriles procesiones como proponen capillitas con guasa? Las avenidas sabemos que son para pensárselas: a cincuenta o treinta por hora, un coche, un autobús nos puede matar, pero que tengamos que ir con cuidado por las aceras es una pérdida real de calidad.
Calle Peris Mencheta. Paso estratégico entre Alameda y Feria en el eje Alameda Pumarejo. ¿Habrá ahí público con bicicletas? ¿Y gente andando, hay gente andando en ese tramo? Pues bien (mal), Urbanismo ha reurbanizado Peris Mencheta con aceras y bolardos de medio cuerpo (en jerga: huevardos) y le ha dado al tráfico sentido único Alameda-Feria. ¿Me quieren decir qué le queda a la bici en esa calle? En dirección a Feria la bicicleta podría y debería circular por la calzada. ¿Y hacia la Alameda?: que la bicicleta se suba por la acera entre la clientela del Clementina en un lado o de la Madraza en el otro. Al hilo de casos como este de Peris Mencheta, venimos diciendo que la bicicleta en Sevilla debe ser cosa de Tráfico, no de Deportes ni de Participación Ciudadana. Desde nuestra modesta tronera estamos haciendo campaña por la acerización del casco histórico, denunciando la falta de aceras o la demagogia de aceras que ni cumplen ni son. ¿San Vicente?, ¿Águilas?, Juan Rabadán? Se me dirá que lo que hay es lo que hay, con aceras o sin aceras. Pero el peatón ganaría confianza, no como ahora, que al haber esa mierda de bordillo donde una persona cabe a pata coja, vehículos creen que la preferencia es suya. Sevilla no se puede andar entre coches bien y mal aparcados y pseudo aceras del tiempo de los carruajes de caballos: ¡Paso al señorito!
Es verdad que la bici entre el caos es una buena solución. Si no hay aceras, cojo Sevici en San Antonio y me planto en el Pumarejo mejor que andando. Una vez en el Pumarejo, mis veladores, mis caracoles, mi cervecita. A la vuelta, lo mismo. porque en pareja del brazo no se cabe: si acaso en fila india y haciendo step, peldañismo, por las aceras. De San Lorenzo, donde vivo, al Arenal, donde tú vives, el Plan Sevilla en Bici me obliga por Gravina y Zaragoza a mamar adoquines y a alguna contramano. Si voy por Torneo, acera interior como me permite la Ordenanza, iré molestando a paseantes y veladores. Si cojo la acera bici exterior (de San Jerónimo a Torreblanca), el carril no tiene otra ocurrencia que huyendo de Arjona soterrarme por el río y los bajos del puente de Triana. Yo que iba de San Lorenzo a calle Arfe o Galera, ¿qué demonios hago aquí, en el muelle de la Sal? Nada, mozo, a subirte el puerto de tercera, ya estás en paseo Colón, ahí tienes un paso cebra para que cruces como peatón con tu bicicleta por la plaza de toros. Trayectos paradójicos, a puñaítos.
Clientelismos y protagonismos aparte, hay que apoyar al Defensor del Pueblo y pedirle al Defensor que vaya más allá. Se siguen robando bicis, señor, porque no se regula el mercado de segunda mano ni se matriculan las bicicletas; se siguen viendo bicis por los balcones, porque las comunidades, ni caso; se siguen atando bicis en arbolitos, porque aparcabicis, poquitos; se sigue aguantando la coña ciudadana, porque entre la bicicletas de algunos y la nuestra no hay ninguna, pero ninguna coincidencia, pero la gente qué sabe. ¿Vas en bici?, eres un Induráin.
El Plan Sevilla en Bici responde sólo a un perfil. Hombres o mujeres clase media alta y con estudios que han estado en Alemania o en Holanda y han flipado. Estos hombres y mujeres, fuertemente coeducados y en general cargados de ideologías, son pareja y tienen familia. No será raro que él sea quien lleve las niñas al colegio antes de ir a su instituto, donde da clases. Perfil votante: PSOE en sentido amplio. Desde luego, no son fachas. Perfil urbano: Sevilla Este, Nervión, Triana o Centro. Cogen al niño, el casquito puesto, la educación logse que no falte, que no falte hablar con ellos, reñirles nunca. La híper protección a la infancia tiene mucho que ver con el sentido protector que se busca en la acera bici. Estas familias eran fijas en los domingos del Alamillo, en las jornadas verdes; han veraneado en Europa y han estado en las marchas de Acontramano que abre la policía local, y así cualquiera: ¡carril-bici, ya! Para esta gente amiga mía todo es Alamillo y si algún fallo reconocen en el Plan, están metidos hasta la llantas en una opinión que, mire usted: las críticas en Sevilla las carga el diablo (que es el PP).
Salvo porque es cura, el Defensor José Chamizo tiene el perfil de la casa, es uno de los nuestros. Del PP no es. Lo que dice lo dice con legislación y lenguaje. ¿Dejaremos pasar esta oportunidad? Fuera las bicicletas de las aceras. Por un carril-carril. Por una bicicleta segura, sin robos ni peligros, integrada en el tráfico, barrios y comunidades. Sevilla abierta y paseable. Acerización ¡ya!
[DL, bicicultura, 18.10.08]
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