
Nombre: BICICULTURA "la bicicleta urbana y laboral como medio de transporte"
en fase de inscripción en el registro de asociaciones
Fundamento: Enseñar a la juventud a usar la bici en la ciudad. Desde 1994, una vez al año, siempre en viernes de dolores, se hace una ruta por Sevilla sugerida por alguna efemérides. Últimas biciculturas: 2005. Ruta de Cervantes por Sevilla; 2006. Ruta de la Sevilla de la II República. Próxima bicicultura: sábado 30 de marzo de 2007. La Generación del 27 en Sevilla (ochenta años de una foto)
Medios: bicicletas de paseo o mixtas (no de montaña) con guardabarros, transportín y luces de dinamo. Opcionalmente: casco y otros complementos luminosos o reflectantes. Guerra declarada al ciclismo saltimbanqui e invasivo
Tipo de ciclismo: Urbano. La Bicicultura termina donde termina la ciudad. Se potencia una circulación urbana de uso mixto entre el Código de Circulación y otras posibilidades, como el pie a tierra y la pruedente contramano. Velocidad máxima en zonas peatonales: 6 kilómetros por hora. Beneficiarnos del Carril Bici, utilizar con prudencia y educación todos los recursos para llegar antes y sin sofocos a cualquier punto de la ciudad. Lemas: no molestar, no correr, no sudar. Por una ciudad abierta y para todos los públicos y vehículos. Contra el cochecentrismo. Ideología y filiación: ninguna
Objetivo: Desideologizar la bicicleta. Contra el orgullo bici. Que todos los públicos se animen a usar la bicicleta. Nuestro ídolo es un empleado de banca cincuentón y padre de familia que lee el ABC y vota al PP que usa la bicicleta para venir en traje y corbata desde su barrio a la oficina. Contra el robo de bicicletas y por un gran pacto nacional por la bicicleta de origen. Por una política urbanística que obligue a las construcciones de nueva planta a contemplar aparcabicis cubiertos y fácilmente accesibles
Peticiones al Ayuntamiento e institutciones públicas: Contar con la Bicicultura en foros y mesas de transporte. Subvención para el logo-placa reflectante con vistas a su distribución masiva. La Bicicultura como alternativa para después del Carril-BiciYa! La Bicicultura como lema positivo y políticamente muy correcto en tiempos de convivencia, educación y cultura
21 MODOS DE SER FELIZ EN BICICLETA
Perspectiva crítica: La bicicleta como privilegiada gloria bohemia o burguesa y como desecho social. El Carril-Bici como alfombra de oro con cargo al presupuesto. Que los coches marginen aún más a las bicicletas, haciéndoles pagar el carril-bici. Que las bicis, como indios en reserva o antiguas señoritas con escrúpulos, ni se mezclen ni se normalicen en la calle para nada.
PRINCIPIOS de ACTUACIÓN:
- 1.
Las ciudades deben pasar del actual cochecentrismo a una mentalidad equilibrada en la que el coche se contemple como justificada excepción. Todos los vehículos y personas tienen los mismos derechos ante la ciudad, sin más prioridad y excepción que la atención al más débil y al servicio público. - 2.
Como especie en vías de extinción, hay que salvar la bicicleta como medio ambiguo de transporte con sus características específicas, mitad vehículo y mitad peatón con dos ruedas, al que cabe aplicar distintas lógicas. Mentalidades y ordenanzas deben agradecer a la bicicleta lo que la bicicleta hace por la ciudad: que no mancha y no gasta se ha dicho muchas veces, pero no tantas lo que yo quiero resaltar ahora: su buen humor. - 3.
Un exceso reglamentista y gregario acabaría por hacer perder a las bicis su atractivo, su libertad de expresión dentro de un orden, del respeto y de la educación. Las normas municipales ni pueden ni deben prohibirnos a las bicis lo que el Código de Circulación nos reconoce: derecho a circular en régimen general de tráfico, a circular por la izquierda, al giro a la izquierda desde el carril de la izquierda; o la libertad de acogernos al régimen peatonal o de carril bici. Hay que recordar que los carriles (también los del taxi y del autobús) son un derecho y no un deber. - 4.
A medio y largo plazo, el carril bici no tiene por qué ser ni la mejor ni la primera y más rápida solución, con el indudable impacto del carril, como ingeniería de caminos que es que hay que planificar, presupuestar y mantener para luego integrar en las costumbres y en el paisaje de la ciudad. La ciudad no entendería un desembolso para unos bicicarriles infrautilizados o semivacíos, la que hemos llamado la alfombra de oro. Por otra parte, a más carril bici, se corre el riesgo de menos libertad, más legislación, más prohibiciones y riesgo de multas que acabarán por negar las virtudes de la bicicleta. - 5.
Cada vehículo que se haga cargo de sus propias servidumbres y no quiera imponérnoslas a los demás: bolardos verticales por el siempre invadido carril-bus, bandas horizontales porque motos y coches circulan sistemáticamente con exceso. Habiendo policías y circuitos cerrados de televisión, bolardos y obstáculos peligrosos dan una imagen tercermundista y poco educada y de mi ciudad. Las bandas antivelocidad habrá que diseñarlas para que, templando a coches y a motos, no afecten a las bicis, cuya energía es la inercia. - 6.
Hay que prevenir y rechazar el "orgullo bici", la actitud arrogante de ciclistas que ocupan sin motivo el ancho de las calzadas e invaden la burbuja de las personas. La bicicleta debe saber y respetar su jerarquía y que nunca será más ni mejor que el ir andando.
ACTUACIONES:
- 7.
Filosofía de choque de Sevilla en Bici: ganar sitio a costa de automóviles particulares, no de aceras y planes de peatonalización que están por ver y por venir. - 8.
Rechazamos por muy peligrosa la política municipal de dividir carriles y señalarlos encima con obstáculos verticales ante los cuales la bicicleta se siente ninguneada, indefensa y perpleja. La Bicicultura entendería y apoyaría acciones ciudadanas contra semejantes peligros. - 9.
Un plan urgente de bicicletas para Sevilla tendría que contemplar y adaptarse al menos a estas seis variantes viales: grandes avenidas, ronda histórica, calles de dos carriles, calles de un solo carril, calles peatonalizadas y, por último, zonas exclusivamente peatonales. Cada una pide su plan particular, sus instrucciones y su gracia. - 10.
Para que la bicicleta no se lleve la peor parte de baches y alcantarillas, haría falta una intervención general sobre márgenes, arcenes u orillas de las calzadas, y en especial de vías céntricas de una sola dirección (Águilas, Méndez Núñez o Alfonso XII). - 11.
Para estimular a motos y automóviles a pasarse a la bicicleta, habría que señalar con el letrero "excepto bicis" no pocas vías, maniobras y accesos que por amor a esa libertad de movimientos sirvan a motoristas y automovilistas de aliciente y propaganda. - 12.
No ha de mejorar la imagen de la bicicleta mientras no se corrijan del todo las desigualdades sociales. El municipio tendría que actuar, de acuerdo con las administraciones centrales y autonómicas, contra la marginación que hace de la bicicleta cutre y necesitada un instrumento sospechoso de robo o de mendicidad. - 13.
Igualmente y con el mismo fin de mejorar la imagen que se tiene de la bicicleta, debe estar prohibido circular en bici invadiendo aceras, peligrosamente cerca de personas y portales. En aglomeraciones punta y en mercadillos y ferias al aire libre, las bicicletas no deben circular y ni siquiera permitirse bicis en mano. - 14.
Donde haya cerca aparca bicis o bicicleteros, la policía local debiera disuadir de atar las bicis en árboles o postes de tráfico. En horario comercial y de alta concentración humana, los puntos oficiales de amarre, de muchas más bicicletas que las que hay ahora, deberían tener su vovi, su vigilancia gratis autorizada. - 15.
Hay que ir a una red de talleres de bicicletas que cubra la puesta a punto y la reparación de las máquinas, incentivando si hace falta la prestación de este servicio por algunos talleres hoy sólo de motos o de automóviles. Los talleres de bicicletas debieran proponerse como bienes culturales de interés para la ciudad. - 16.
Contra el robo, proponemos una legislación nacional por la bicicleta de origen: conservar y pedir tiques de compra o similares, hacer valer los números que las bicicletas traen de fábrica indeleblemente grabados en el cuadro o chasis, o ver la posibilidad de matricular las bicis, siempre con trámite inmediato y manteniendo el principio de que "la bicicleta no paga impuestos". - 17.
En las comunidades de vecindad hay que proteger los derechos de quienes usan la bici, aunque estén, frente a los coches, en minoría. Tratar a las bicicletas como a vehículos habituales y de diario, en igualdad de condiciones con automóviles y motocicletas, y no como a objetos de trastero. - 18.
Hay que facilitar el amarre o aparcamiento de las bicis en los bajos de la vivienda habitual. Cuando esto no sea posible en muchas casas, habrá que hacer un plan de bici-aparcamientos por barrios, calles o manzanas. - 19.
Habría que crear la etiqueta de casas, comunidades, bloques o urbanizaciones biciadaptadas, bicicapacitadas o bicicatalogadas o como se quiera decir. Etiqueta que estimule y compense (presupuestos, tasas) ese tipo de comunidades y que conste a efectos de tasación, alquiler o venta de las viviendas. - 20.
En los edificios de nueva planta y en las reformas que piden licencia municipal de obras, habría que contemplar la obligación por ley de construir aparca bicis cómodos, cubiertos y seguros para uso de la comunidad. - 21.
El Plan no serviría de nada si no se da a conocer. Habría que publicitarlo y sensibilizar a la opinión, a toda la opinión, a automovilistas fundamentalmente, y no a ciclistas en exclusiva. Fijar plazos y objetivos razonables. Y hacerle al Plan un seguimiento o evaluación periódica.
20.05.2006
BICICULTURA Y CARRIL BICI
Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida. (Silvio Rodríguez)
¿Quién puede matar a un niño? A nadie amarga un dulce carril-bici. Una política de Participación Ciudadana -no de Tráfico, ni siquiera de Deportes- mezcla en un pacto a una asamblea ciclista de Sevilla, Acontramano, con el grupo municipal de Izquierda Unida y el voto de asociaciones vecinales. Hay quien dice: las bicicletas han vuelto a la ciudad.
- 1º.
SEVILLA, 1930. La bicicleta urbana era la que vemos en las películas en blanco y negro y en reportajes, telediarios y viajes al Tercer Mundo: vehículo de mayorías. - 2º.
EUROPA, 1960. Una generación loca por edificios rascacielos, autopistas y estéticas neoyorquinas arrincona, frente al coche, a la bicicleta, que pierde todo protagonismo social y urbano. - 3º.
NACIONES UNIDAS, 1990. Pasada aquella generación, vino otra más crítica. Combinados progreso, democracia y clases medias salía una cantidad de vehículos automóviles imposible de sostener. Si a progreso y democracia le añaden globalización, para qué hablar: cambio climático, guerras por petróleo, sedentarismo crónico en pacientes del gran capitalismo. La bicicleta reapareció entonces como alternativa ecológica y sana frente a un panorama insostenible. - 4º.
EUROPA, 1980. La culta Holanda y la poderosa Alemania, no menos capitalistas ni contaminantes que otras naciones industriales, habían desarrollado un modelo de vida y de transporte en el que los coches son para el ocio y vacaciones y el diario se resuelve con transporte público. La bicicleta sobrevivió como alternativa individual o individualista frente al tranvía colectivo, el impaciente autobús y el masificado metro suburbano. Dos batallas más ganó la bicicleta laboral: su buena combinación con el tren de cercanías y la facilidad de aparcamiento a pie de puesto de trabajo. Municipios y usuarios se aliaron con una mentalidad racionalista que dirá a las bicicletas por donde tenían que ir. Vías o rutas propias, señales y semáforos exclusivos, control y sanciones: había nacido el carril-bici. - 5º.
ESPAÑA, 1990. Turistas y estudiantes vuelven de Holanda o de Alemania hablando maravillas del carril-bici. La consigna se hace plana verdad indiscutida indiscutible. Añadieron a camisetas, chapas y pegatinas un perentorio y exigente ¡ya!: ¡carril-bici, ya! En el otro lado del mundo, los súper contaminantes Estados Unidos no suscriben ni acuerdos ni pactos por el medio ambiente que harían de la bicicleta un medio de transporte, y eso que uno de los suyos (Armstrong, como el del Apolo XI que puso pie en la Luna) se entrena para ganar repetidamente el Tour de Francia. En los telediarios, las bicicletas de China, Sudeste Asiático o países del Tercer Mundo siguen pareciéndonos miserias del otro bloque y otra historia. - 6º.
ESPAÑA, 2000. Desaparecida la generación que usó la bici sin ideología ni especiales creencias (la bicicleta era lo que había, sustituta de mulas de carga cuyas angarillas heredaba), la bicicleta pasa a mentalidades que conciben deporte y vida sana como solución a los males de la sociedad del coche. Hablamos de un tipo de mentalidad: todavía hay reparos al exhibicionismo que implica ir en bici por la ciudad y la bici no deja de tener un punto femenino que algunos varones soportan mal. Otros reaccionan radicalizando los inconvenientes con una estética minoritaria y elitista: bicicletas ultraligeras, indumentarias extraterrestres, complementos y colorines llamativos, masaje y afeitado de piernas, clubes de ellos mismos, etcétera. - 7º.
SEVILLA ESTE, 2002. Sectores sanos, deportistas y concienciados, protectores y unidos a una infancia que se ha hecho el eje de sus preocupaciones confluyen y dan una especie de madres-padres ciclistas, conjuntos familiares que se han ido a vivir a urbanizaciones alejadas del centro y de la modesta bicicleta laboral. Entran en escena, llámenle Participación Ciudadana, con un cuadro de exigencias máximas. - 8º.
ESPAÑA, 1960-2005. Con el Seat Seiscientos empezó el menosprecio de bici y alabanza de coche, gran signo externo entre nosotros hasta los actuales 4x4, bien llamados depredadores de asfalto y números uno de la cadena trófica tráfica. A la bicicleta le va quedando un espacio contrario: bicis de montaña, bicis de domingo en el parque del Alamillo, bicis de la Alameda, bicis del día sin coche y otras celebraciones contadas. Empieza el orgullo bici, con tintes un poco ultras. Por orgullo, invaden las bicicletas los espacios peatonales, ese ángel invisible que roza el aire, la burbuja de las personas. Por orgullo, la bicicleta mira al conductor cochedependiente y panzón como a un ser inferior y burgués al que desprecia. Peatones y automovilistas desconfían por igual de las bicis. - 9º.
SEVILLA, 2005. No se humaniza el asfalto como peligrosa jungla que enfrenta a bicicletas y automóviles. La política municipal de bolardos y divisiones verticales aumenta la sensación de peligro y perplejidad. La convivencia de vehículos y educaciones se deja por imposible y se crea una falsa incompatibilidad entre conductores como si ciclistas y conductores no fueran, como son, las mismas personas a distintas horas. Gente que en su vida cogerá la bici por la ciudad, está encantada con el carril-bici, manera de decir: las bicis (como los indios) a la reserva. El carril-bici se hace cómplice de otros carriles (el carril-bus) y cuesta poco por anchas avenidas a las que no supone sangrar un carril y destinarlo a bicicletas. En las anchas aceras se hará lo mismo y se dirá al peatón que se eche a un lado o podrían tocarle timbrazos destemplados como hemos visto hacer en la educada Alemania. Cuando se acaba la acera o carril-bici (cosa que ocurre al llegar desde arterias y rondas a las calles estrechas de la ciudad histórica) la bicicleta se las apaña como puede. El gancho es que van a peatonalizar, pero visto el caso calle O´Donnell, quién se lo cree. - 10º.
ESPAÑA, 2010. Constructoras y ordenanzas no se dan por enteradas: siguen haciéndose casas sin aparcabicis cubiertos y obligatorios. El robo y tráfico de bicicletas de segunda mano ni se corta ni interesa y se nos sigue poniendo cara de gilipollas cuando vamos a comisaría a denunciar que nos robaron. ¿Cómo dice que era su bici? Si quieres seguridades, una de tres: o no aparcas nunca la bicicleta, caso de quienes usan el carril-bici para hacer millas deportivas y que jamás en ningún sitio se detienen; o vas con la pitón reo de cadenas hasta el cuello o llevas pie a tierra la bici en mano vayas a donde vayas, como el señorito a su caballo. También puedes usar los aparcabicis municipales pero, cuidado, no hay vigilancia ni de pago. Si usted trabaja en el centro y tiene un trabajo de traje y corbata y no puede presentarse sudando en la oficina, lo más probable es que usted no use nunca la bici por más bici-carril que le pongan, menos si ya tiene usted una edad y le cuesta subir y bajar todos los días la grasienta y pesada máquina hasta el ático o terraza de su quinto piso. - 11º.
PUENTE DEL ALAMILLO, 2006. La bici perderá su derecho a circular por el régimen general de tráfico. La bici desaparecerá de las calzadas y sólo circulará, como el tren, por sus raíles específicos. De Inglaterra llegan voces de que la bici está prácticamente proscrita en ciudades como Londres: o vas por el carril donde lo hay (que no siempre) o los coches te pitan y los bobys te multan. Aquí en Sevilla, ya hay conductores que cuando uno circula con su bici por la calzada en régimen general, como por esa calle o avenida exista el carril-bici, van y nos pitan: ¡al carril-bici! Amigo nuestro hay que les replica: ¡y tú al autobús! - 12º.
PARTICIPACIÓN CIUDADANA, 2004. De las tres leyendas negras de la bici, que es lenta y estorba, que es peligrosa y que la roban, sólo esta última, el robo, se mantiene o va en aumento, y eso porque no se decide matricular las bicicletas, hacer valer su número de chasis o prohibir la compra de bicicletas de segunda mano sin papeles. ¿Accidentes de bici? Ahí está la estadística de urgencias y traumatología. Aumenta el tipo de conductor que conoce y ve venir las bicicletas, porque el tipo también coge la bici en vacaciones, en el pueblo o fines de semana. Y cada vez se da más el tipo de ciclista con carné de conducir que conoce y ve venir a los coches, porque es también uno de ellos. Nuestra experiencia de circular por calles y avenidas nos dice que el automovilista se va educando y va tomando conciencia de que quien estorba no es la bici, es el coche. - 13º.
BICICULTURA, 1994. Se está perdiendo la oportunidad de un gran pacto cívico por el tráfico en las ciudades históricas (o no históricas). La oportunidad de juntar en convivencia no sólo a bicis y vehículos automóviles, sino a toda clase de movientes y semovientes: carros, carritos, patines o carruajes. Acontramano y Ayuntamiento están dando por imposible una batalla que no se ha ni siquiera planteado: la educación cívica en la convivencia y respeto a todas las velocidades y personas. En vez de eso, mi ciudad se afea con carriles y señales, bolardos y muretes de separación que actúan como pequeños muritos de la vergüenza. A dividir y a obstaculizar le llaman Participación Ciudadana. - 14º.
ESPAÑA, 2007. Antes de invertir en una red de bici carriles (ingeniería que habrá, no se olvide, que mantener y parchear cuando se deteriore), antes está por resolver el problema de logística que la mayoría tiene. Primero: dónde se aparcan las bicis en origen, es decir en nuestras casas, calles o proximidades sin que haya que cargar con ellas ni aguantar impertinencias de las comunidades que, como mucho, destinan nuestras bicis al trastero. Segundo: con carril o sin carril, rutas propias por donde las bicicletas atajen con ventaja y sin peligro. Y tercero: aparcamientos en destino, puntos de amarre donde nuestra bicicleta siga. Las bicicletas habrán vuelto a la ciudad. Y a carril-bici regalado no le miraremos el diente.
01.10.2006
BICICULTURA Y CARRIL BICI
El peligro de "Carril Bici, ¡ya!" está en propiciar la segregación de la bici en una ciudad como Sevilla, hermosa, abierta y llana. A la larga: que la bici nunca dialogue con la ciudad y tenga su historia, su monólogo aparte.
"Carril Bici, ¡ya!" ¿Hay aparcabicis en las comunidades de vecinos?, ¿seremos eternamente jóvenes y pacientes para cargar la bici hasta el tercero sin ascensor?, ¿es compatible ir de traje como me exige mi trabajo con ir cargado de pitones y cadenas en bandolera?, ¿hay aparcabicis vigilados en el Centro y otros centros que (debieran ser gratis pero aunque me cuesten un eurito) me alivien de llevar tantas cadenas y me aseguren que a las tres, cuando cierra mi banco, o las ocho, cuando cierra mi tienda, mi bicicleta sigue allí?
Un porciento elevado de bicicarrileros son muchachos (alguna muchacha también) que no quieren el carril como medio de transporte sino como banda de deporte. "Carril Bici, ¡ya!" Esta gente sale a la calle con la misma predisposición que quien hace carrera a pie o fútin: no se paran nunca, no van a ningún sitio en concreto, no les molesta cargar o descargar, llevar en peso lo que sea (la propia bici, el casco, los colorines, la bimba, la cantimplora, la mochila, el estuche de herramientas y -aunque no van a perder nunca de vista la bicicleta- la cadena pitón). "Carril Bici, ¡ya!" Para estas personas los inconvenientes de la bici cotidiana son alicientes deportivo-masoquistas: a más impedimenta o peso, mayor quema de energía. "Carril Bici, ¡ya!" Salen a la calle como extraños solaritas, mutantes extra galácticos, su gran casco (en la ciudad no es obligatorio), su elástica de mil colores, sus gafas por supuesto oscuras, guantes, culotas, máquinas sofisticadas. ¿A dónde va esa gente, Dios mío?, ¿a qué guerra van? Cuando, por último (y tocamos madera), la bicicleta urbana tiene una prudente estadística de atropellos, es más segura que lo que dice una leyenda negra (y ahí no mienten los ingresos en Urgencias en Traumatología).
30 de mayo de 2006
[ SEVILLA EN BICI ]
Aportaciones desde la Bicicultura al plan Sevilla en Bici
A. Puente del Patrocinio: como peatón, el Ayuntamiento me pide compartir la acera estrecha con ciclistas. Bien está. Las bicicletas que pasan veo que llevan una pegatina que dice: carril-bici ya.
B. Calle Águilas: ni la bici que va delante ni el vehículo que yo conduzco cabemos a la vez, y apenas cabe la gente por las aceras. La bicicleta sigue con su pegatina: carril-bici ya.
C. Cuando llego a mi domicilio tengo que coger en peso la bicicleta y subirla penosamente hasta mi terraza o balcón para que no me la roben. Mi bicicleta decía: carril-bici ya.
D. Si una bicicleta circula por la izquierda, automovilistas que desconocen el Código la increpan: "¡Por la derecha!" Y si la bicicleta no va por el carril-bici la increpan también: "¡Al carril-bici!"
E. Perspectivas: que el Carril-Bici exija un gasto excesivo como privilegiada alfombra de oro y que los demás vehículos quieran marginar a las bicicletas al carril-bici.
Inevitablemente, otro decálogo:
El uso del carril-bici es voluntario y no obligatorio. Hay que dejar claro a la ciudadanía que, esté donde esté y vaya a donde vaya, la bicicleta tiene, por Código de Circulación, libertad para elegir si circula en régimen general o si se acoge al carril-bici.
Otros dos reparos se oyen al carril-bici. Uno es por falta de costumbre de las personas y otro, por los deficientes accesos. A las personas que invaden el espacio reservado a las bicis hay que mentalizarlas con paciencia y buenos modos. No nos parece bien el timbrazo arrogante desde un vehículo, la bicicleta, que otras veces invade las aceras y se mete en contramano.
Los accesos al carril es evidente que pueden mejorarse. A esa razonable mejoría, añadiríamos una intervención general sobre márgenes, arcenes u orillas de las calzadas, y en especial de vías céntricas de una sola dirección (Águilas, Méndez Núñez, Sol o Alfonso XII), de tal manera que circular por los bordes no signifique llevarse lo peor de baches y alcantarillas. Bicicletas y automóviles ganarían en seguridad y se evitarían nervios y maniobras muy peligrosas.
El espacio urbano ni aumenta ni disminuye, simplemente se transforma. La filosofía de choque de Sevilla en Bici debe ser ganar sitio a costa de automóviles particulares antes que de aceras y planes de peatonalización que están por ver y por venir.
Donde no se puede repartir, hay que compartir. Frente a la actual política municipal de dividir el tráfico en carriles específicos (carril-bus, carril-bici, ¿y si quieren un carril-caballo los coches de caballos?), la bicicultura propone educación vial y, si hace falta, sanciones. Rechazamos los peligrosos obstáculos verticales (esos bloques y bolardos tercermundistas para el carril-bus por la Ronda), ante los cuales la bicicleta se siente ninguneada, indefensa y perpleja.
Para privilegiar la bicicleta, hay que señalar con el letrero "excepto bicis" no pocas vías, maniobras y accesos, sobre todo en el casco histórico, que estimulen a motos y automóviles a pasarse a la bicicleta por amor a esa libertad de circulación y movimientos. El caso reciente de la peatonalización de O´Donell, donde ese letrero ha faltado, ¿es una experiencia fallida o el ejemplo de una política municipal que no da más de sí?
Para mejorar la imagen de la bicicleta, hace falta un amplio plan social contra la marginación que corrija la bici miserable parecida a quien nos roba. En el otro extremo de la vida y de la educación, hay que rechazar actitudes arrogantes de ciclistas que ocupan sin motivo el ancho de las calzadas o meten la bici hasta las narices de los demás. Para ir de Plaza Nueva a Campana, ni Tetuán ni Sierpes son arterias esenciales. En horario comercial, nos parecería bien la prohibición radical por esas calles: bicicletas, ni en mano.
Hay que cortar el robo de bicicletas sensibilizando el consumo responsable. Proponemos un gran pacto nacional por la bicicleta de origen. Más que acabar con los mercadillos y mercados de segunda mano, habría que regular mejor la venta autorizada. Conservar y pedir tiques de compra o similares y a la larga exigir bicicletas identificadas de fábrica con las piezas del cuadro indeleblemente grabadas y numeradas. Matricular las bicis podría ser otra solución, si el trámite es inmediato y se mantiene el principio de que "la bicicleta no paga impuestos".
Hay que facilitar el aparcamiento de las bicis en las casas en igualdad de condiciones y acabar con bicicletas por escaleras y terrazas. Proteger los derechos de vecindad de la minoría que ya usa la bici y compensar el esfuerzo de las comunidades solidarias. Habría que legislar con urgencia para que constructoras y edificios de nueva planta contemplen obligatoriamente aparcabicis cubiertos y seguros.
Para que sea cierto que todas las personas y todos los vehículos son en principio iguales ante la ciudad, habría que publicitar el plan y sensibilizar a toda la opinión, no a ciclistas sólo. Que la mentalidad de la ciudad pase del actual cochecentrismo, donde el coche es la medida de todas las cosas y lo que no es coche es excepción, a una mentalidad inversa, en la que el coche se contemple como última y justificada excepción. Que se beneficien el ir a pie y los transportes públicos.
14.04.2006
BICICULTURA / DECÁLOGO DE RUTA
Más allá del carril bici, la ciudad bici significa usar y compartir responsablemente la estrechura de las ciudades históricas. La Bicicultura es una actividad corporativa y auto convocada por todos y cada uno de los socios participantes, entre sí solidarios y uno a uno responsables de su seguridad y de sus actos.
- 1.
La bicicultura no tiene dueño ni libro de reclamaciones. La bicicultura se hace en régimen de auto convocatoria, respetuosa con el tráfico y sin ánimo de molestar. Los menores vendrán acompañados y bajo responsabilidad de sus padres. - 2.
La bicicleta es una jerarquía. Puede, frente a los mayores, burlar obstáculos, automóviles, autobuses y camiones; puede aprovecharse, sin molestar a los peatones, de los pasos cebra; puede permitirse con prudencia, con los frenos en prevención y el pie dispuesto a tierra, algunas libertades. - 3.
La bicicleta no puede, en cambio, circular veloz por zonas peatonales; al autobús urbano se le cede siempre el paso; personas mayores, carros de niño y de minusválidos son sagrados. Con los coches de caballos nos consideramos a la par. - 4.
A la bicicleta no le sirve de nada tener razón, ni llevar prioridad, ni fiarse a ciegas de semáforos verdes. En bicicleta, carrocería y parachoques son el propio cuerpo y donde está el cuerpo está el peligro. - 5.
El lema de la bicicultura es no sudar: la ropa, la de un día de bonito; la actitud, la más elegante y gentil. En zona peatonal, manillar en mano y pie a tierra. Prohibidas demostraciones y carreras, hacer el ‘caballito' o la ‘mountain' por la aceras. - 6.
Atención a la altura y comodidad del sillín (por las calles adoquinadas) presión de ruedas y estado de frenos. Antirrobo, yendo en grupo, no es preciso. Se prohíben antiestéticas cadenas o pitones en bandolera. - 7.
Recomendado el uso del casco y prohibido el alcohol en lo que dura la marcha. Convienen macutillo, botella de agua, bimba, gafas de sol y guantes. Valen también teléfono móvil, máquina de fotos, plano de la ciudad y mínimo recado de escribir para tomar notas. La ropa, cómoda, adaptada al quitaipón por el cambio de temperaturas: del frío de las primeras horas al poderoso sol de mediodía. - 8.
Los puntos de control marcados en el itinerario servirán doblemente: de reagrupamiento de la marcha y de recogida de nuevos socios. - 9.
La marcha se organiza siguiendo al responsable o bicicleta guía. Ante los semáforos, cabeza y cola de la marcha pondrán buen cuidado en andar agrupados y no romper la cadena. Si alguien se pierde o se queda atrás, la norma será esperar a que vengan por nosotros esperando en el último punto conocido. - 10.
Para evitar colapsos de tráfico o la intervención de la Policía Local, el pelotón de marcha no debe exceder de veinte ciclistas, dividiéndose si hiciera falta y dejando un espacio de cinco minutos entre grupos.
En todo caso, manda el sentido común y el buen hacer de caballeros y damas ciclistas, espejo y ejemplo de una ciudad que también se mira en sus bicicletas. Feliz día.
MARIHUANAS, BOTELLONAS, PUTAS Y BICICLETAS
Un ensayo moral
¿En qué se parecen marihuanas, botellonas, putas y bicicletas? En la doble o triple moral que justifica o condena. "Del mal tomar lo menos, dícelo el sabidor" (Juan Ruiz, LBA)
- 1.
Primera moral: legalizar lo que existe. Así justifica su postura el bando partidario de legalizar la prostitución. Perseguida y condenada la abominable trata de personas, lo suyo sería aplicarles a las sexualidades de pago, al sexo mercenario, las varias legislaciones comunes y tocantes a hombres y a mujeres, a tratos y a maltratos, a ocios y negocios. Con mentalidad liberal, lo suyo sería no legislar, no estorbar los pagos entre particulares. Matrimonios hay por intereses económicos. Maridos que pagan a sus mujeres por los servicios prestados. - 2.
Se escandalizan los legisladores. ¿Comparar matrimonio y mancebía? La prostitución es mala por falta de amor y sobra de explotación de unas personas por otras. De ahí, la necesidad de legislar. Para garantizar los derechos de la parte más débil. Lo que a nadie se le ha ocurrido es erradicar de base y de partida los males extremos que dan lugar a la prostitución: la miseria económica de la parte que se vende, de la oferta, frente a la prepotencia económica de la parte que la compra como demanda. Legalizando a la prostituta, hago del chulo un empresario y doy derechos de consumidor a su clientela, su tique de compra como quien dice. Así le llaman el oficio más viejo del mundo. Imaginación con dos pares. - 3.
No persiguiendo el consumo de la prostitución, la moral desactiva un argumento que, en cambio, sí que activa y bien alto en contra de la botellona. Dejando aparte ruidos y basuras, comportamientos inciviles, viene la moral y dice a la juventud: el alcohol, cualquier alcohol, no es malo; malo es el tuyo, que sucede fuera de bares y establecimientos autorizados. El alcohol, mi alcohol (o mi tabaco), no es malo; malo es el tuyo, que todavía no has cumplido la mayoría de edad. Mientras, yo el adulto te voy enseñando y dando ejemplo con mi vaso y mi cigarrito en la mano. Relativismo moral muy propio de nuestras latitudes que se mueven entre la unánime condena (de lo mismo) y el tó el mundo es bueno (si usted lo dice). Nada de tomar medidas que pongan en peligro mi teoría y mi práctica de Occidente. Yo, a beber y a condenar la botellona; y tú, chaval, cuando seas padre comerás huevos. Distribuidores y despachos de bebidas, tan legales. - 4.
No es el caso de distribuidores y vendedores del hachís o de la marihuana. Tercera moral: es legal lo que usted se meta en el cuerpo; vendérselo no. Usted se echa su canutito a condición de que finja que le cayó de los cielos. Que usted se chute bien, con tal de que no publique sus fuentes ni trafique con la droga. Ya se van pareciendo los negocios del puterío, la droga y la litrona. Malabarismos, hipocresías. - 5.
Y hablando de hipocresías, me queda la cuarta y doble moral de frases y escaqueos personales de algunas buenas personas frente al robo, y en especial frente al robo de bicicletas. Tonto es decir que no habría robo de bicicletas (como no habría prostitución, camellos ni botellonas) si no hubiera proveedores a un mercado, si la mercancía (robada en este caso) no tuviera su clientela: usted, pillín, que va y compra la bici que a otro primo como usted le robaron. Robar ya está prohibido. Lo que se tendría que prohibir es comprar bicicleta sin tique de compra o papeles que garanticen que no es producto robado. Bastaría dar un plazo legal para el censo municipal de bicicletas. Jugar con algo que poca gente sabe: la numeración que trae de fábrica el chasis de cada bici. Probar la matriculación ágil y gratuita como vehículo que se quiere políticamente privilegiar. Seguiría habiendo robos, pero se nos quitaría la cara de gilipollas cuando vamos a comisaría a denunciar. La bicicleta dejaría de ser ese objeto juguetero o deportista y seguiríamos dependiendo de Tráfico, no de Deportes ni de Participación Ciudadana. - 6.
Hoy que se lleva la memoria (que siempre es memoria histórica), vean ustedes imágenes de la España previa al desarrollismo y al Seiscientos de los años sesenta. La bicicleta circulaba por las calzadas al lado de tranvías y otros transportes públicos que por el coche fueron destronados. Por encima del Código y de las generaciones, la bicicleta reaparece últimamente como objeto de culto másmenos ecologista y distintivo de un modelo superior de mentalidad y de vida: el orgullo bici. Convertida la bicicleta en objeto delicado, el carril-bici (¡ya!) exige a los ayuntamientos unos gastos y una infraestructura nunca vistos ni usados que están por ver y mantener. Y que empeoran la mala imagen que la bicicleta tiene por aceras y calles peatonales: ese cobardica ángel invisible, como les llama Carlos Colón, que pasa rozando invadiendo el espacio, la burbuja, de las personas y que contra los coches no se atreve. - 7.
Contra esa imagen, que es testimonio de una derrota, una perdida Alhambra que fue nuestra (la calle, la ciudad), el extremismo bicicarrilista se parece al célebre anuncio de La Casera: si no hay carril-bici, nos vamos. Carril que hará que, una vez repartidas las calzadas incluso con muretes verticales (carril-bus, carril-bici), las bicicletas desaparezcan de la circulación como está pasando en ciudades europeas tipo Londres, confinadas a la acera o al carril igual que los indios a la reserva. Todo a la mayor gloria de los cuatro por cuatro que seguirán campando por sus respetos. Como queríamos demostrar. - 8.
Si no es por respetar las ganancias de los grandes, no se entiende que el hachís o la marihuana, drogas menos adictivas que el tabaco, no se vendan en los estancos. Con lo que dejarían de beneficio para el Estado. Si no es por intereses manipulados, no se entiende que se condene a jóvenes que beben en la calle, y no a sus padres que van de vicios en privado. Con sus flamantes turbos pasan maldiciendo a las lentas bicicletas porque van con prisas a follarse a los pobres o a las pobras. De coca hasta las trancas, encima nos llaman putas.
22.10.06
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