Un semáforo no es que esté en rojo, es que está verde para otro. Cuestión de ser ese otro.
La negra o la veloz, la bicicleta de paseo, mejor mejor si encima es de piñón fijo, es una manera de ir en bicicleta que no encaja demasiado bien con las velos de montaña y la postura de andar arrugado y agachado en bicicletas de manillar bajo.
En ciudades llanas, antiguas y educadas, habría que declararle la guerra a las mountains.
A las mountains, a las prisas y a los sudores de ciclistas.
Habría que recuperar el paso elegante y el pedalear erguido. La bicicleta debiera ser esa estética paseante (ni compulsiva ni señorita ni excluyente ni pija).
Algo tiene de época la bicicleta y de bella época que ya se fue.
(Esto lo ignoran jóvenes neofachillas que de tanto admirar la bicicleta alemana u holandesa andan timbrando a las viejecitas que invaden, pobres, su flamante carril-bici.)
Sevilla es una ciudad encarrilada donde ha subido la bronca, el absurdo sentido de la propiedad y el gendarme interior que más de uno lleva dentro. No nos piten.
Algunos quisieran vernos mamando rotondas y cumpliendo como ellos normas que no hemos jurado cumplir. No nos piten.
La bicicleta les resulta patosa donde se ponga. También los patos a veces nadan, a veces vuelan y a veces andan.
Lo mismo la bicicleta: lo que tiene de vehículo de Tráfico y Código, como los demás vehículos. No nos piten.
Lo mismo, la bicicleta: lo que tiene de peatón como los demás peatones, su paso por las aceras y pasos cebra, su pequeña anarquía. No pite usted, señora.
Lo mismo, lo mismo, la bicicleta: lo que tiene de patín, de patinete trazador de itinerarios que inventa sobre la marcha. No pite usted, señor.
El semáforo no es que esté en rojo, es que está verde para otros.
Séñor, señora: la bicicleta es ese otro.
Lo que usted ve no es infracción: es que la bicicleta como puede avanza en medio del caos. En hora punta, una persona en coche en cinco minutos está de mal humor. En bici está feliz, radiante de alegría.
En vez de criticar o de pitar con mal talante a las bicis, ¡anímese y vaya en bici!
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